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Iván Smoka reflexiona sobre tres décadas de cultura de club

Nacido en Madrid en 1977, Iván Smoka creció rodeado de vinilos y cultura musical. Desde muy pequeño la música formó parte de su entorno cotidiano, influenciado por una familia melómana y por la explosión sonora que marcaría a toda una generación en los años noventa. Antes de cumplir cinco años, ya jugaba a ser DJ con los discos de su hermano mayor, y a los diecisiete años tenía su primera mesa de mezclas.

Créditos de la foto: Museo Chicote

Desde entonces, su recorrido ha atravesado cabinas, estudios y distintas escenas internacionales. Como DJ y promotor formó parte activa de la vida nocturna madrileña en una etapa clave para la cultura de club en España, y más tarde expandió su radio de acción hacia otros territorios. En el estudio, su relación con las máquinas ha evolucionado al mismo ritmo que la tecnología, dando forma a distintos proyectos y colaboraciones que reflejan una inquietud constante.

Con más de tres décadas vinculado a la música electrónica, Smoka mantiene intacta la ilusión que define su trayectoria. En esta conversación, reflexiona sobre conocimiento musical, cultura de club, industria y los cambios que han transformado la figura del DJ en los últimos años.

EG: Hola Iván, bienvenido a Electronic Groove. Antes de comenzar, ¿dónde te encuentras hoy?

Iván Smoka: Hola chicos, pues ahora mismo estoy en mi estudio, en Madrid, pasando una temporada por aquí. Siempre que uno se aleja un tiempo de esta ciudad, acaba echándola de menos.

EG: Creciste rodeado de música y empezaste a jugar a ser DJ desde muy pequeño. Si vuelves mentalmente a ese niño subido a un taburete frente a los vinilos, ¿qué crees que ya intuía sobre su futuro?

Iván Smoka: Según cuenta mi hermano mayor, que en aquella época tenía una banda dentro de “la movida”, cuando ponía sus vinilos de Brian Benneth, Depeche Mode o de The Clash, me atraía y me hacía muy feliz. Era un juego más para mí cuando yo tenía  3 o 4 años. Un par de años después ya grababa mis propias cintas cassette mix de la radio y eso me apasionaba. Recuerdo también cuando compré mi primer CD, la banda sonora de Miami Vice, fue un momento realmente memorable. La música ya era algo principal en todas las primeras etapas de mi desarrollo.

EG: Fuiste parte activa de la escena madrileña entre 1995 y 2005, un periodo clave para los clubes en España. ¿Qué tenía esa etapa que la hacía especial y qué huella dejó en tu manera de entender la música hoy?

Iván Smoka: En esa época, la música electrónica explotó de nuevo y surgieron muchísimos estilos, otros se fusionaron, fue una locura. Supongo que además me pilló en esa etapa en la que empiezas a “ver más allá” de lo que suena, ya me entiendes. Justo en el 95 empecé a pinchar y aprendí todo lo que rodeaba la música que compraba. No tenía filtros (algo que conservo), me interesaba por discos de Jungle, de Minimal Techno, House, Hip Hop instrumental o Acid Jazz. Al final todo eso me llevó a comprender que en cualquier género podría encontrar temas que me llenasen y que formasen parte de mi discurso como DJ. Un pensamiento que el gran HD Substance verbalizó en una conversación pocos años después y definió mi relación con la música hasta hoy.

EG: La producción musical ha cambiado radicalmente desde los 2000 hasta ahora. ¿Cómo ha evolucionado tu relación con las máquinas y qué has tenido que reinventar para mantenerte fiel a tu esencia sin quedarte atrás?

Iván Smoka: Pues lo curioso es que producir música empezó como un juego con amigos. En los primeros 2000 me juntaba en casa con Álvaro Cabana, Robert Calvin o Alex Medina y experimentábamos con las herramientas que teníamos a mano, las exprimíamos; PC, software, etc. Era muy divertido y estimulante. Luego la evolución personal me llevó a intentar tomármelo más en serio, algo que a mi entender fue un error y ralentizó un poco todo. Cierto es que todavía no había tanto hardware accesible como ahora, hablo del 2010. Además, por alguna razón que no comprendo me pasé a Logic Pro, viniendo de Cubase SX, y la sensación era como si me hubieran quitado la libertad creativa. Fue todo muy complicado a la hora de expresar, me atascaba y fue una etapa muy densa. El punto de inflexión llegó cuando poco después empecé a usar Ableton Live en serio, algo que de primeras me costó mucho. Paulatinamente fui sintiendo que tenía más y más libertad, más posibilidades. Y las máquinas llegaron. El mercado de los sintetizadores hardware creció progresivamente, se hizo accesible y con ello pude tener un ecosistema en el que volver a “jugar”. Desde entonces lo tengo claro. He vuelto a esa sensación del principio en la que todo es emocionante y divertido. Cada máquina tiene su propio lenguaje y color, pero gracias a la libertad del entorno de Ableton Live siento que no tengo límites.

EG: A lo largo de los años has trabajado bajo distintos proyectos y nombres. ¿Qué te permite explorar cada uno que quizá no podrías expresar desde un solo lugar creativo?

Iván Smoka: Cambiar de nombre o de proyecto va impulsado por esa inquietud y libertad a nivel de estilo de la que hablaba antes. Es más por el público que por mí. Estaría bien poder hacer todos los estilos y proyectos que me ilusionan como Ivan Smoka, seguramente llegarían a más. Pero observo a mis referentes y veo que en muchos casos tienen dos, tres o más seudónimos para desarrollar su música más segmentada. Supongo que son las reglas del juego. Me gusta y me gustaría poder seguir haciendo muchos estilos de música dentro de una cierta lógica. Cuando creas un nuevo proyecto, tienes el lienzo en blanco y es realmente emocionante, puedes contar todo desde otra perspectiva y las reglas son otras, así que toca aprender. Es muy estimulante a nivel creativo.

“He vuelto a esa sensación del principio en la que todo es emocionante y divertido”

EG: Viviste en Ciudad de México y conociste de cerca su escena. Desde tu experiencia, ¿cuáles son las diferencias más profundas entre la cultura de club mexicana y la europea, y cómo has visto evolucionar ambas?

Iván Smoka: La sensación que me dio en su momento era de juventud, de frescura. No digo que no hubiera habido una escena anterior, pero sí comprobé cómo nacían y florecían muchas cosas a nivel de cultura de club que se decían nuevas en ese 2016 y venían claramente de Europa, aunque se tradujeran a su propio contexto. Era un contraste, porque ya en ese momento se sentía que aquí en España había (y hay) una sensación de decadencia, mientras que allí se respiraban sensaciones algo parecidas a las que vivimos aquí un par de décadas antes. Lo mejor de todo es que pude vivir esa ilusión una vez más. A día de hoy, por lo que veo, tienen una escena muy sólida e interesante y, al igual que pasa en muchos países del continente americano, supera con creces el desarrollo que estamos viviendo en la mayor parte de Europa.

EG: En el momento actual, ¿qué te inspira y qué te preocupa de la escena electrónica, especialmente para las nuevas generaciones que están comenzando?

Iván Smoka: Actualmente siento una especie de alivio, motivación e inspiración al ver proliferar por todas partes ese discurso de desmitificación del DJ y de su figura, a favor de lo que realmente importa, la música. Me sumo y abanderó lo que creo que es fundamental para todos, los vieja-escuela y las nuevas generaciones.

El DJ durante estos últimos años se ha convertido en producto rentable. De ahí su imagen rock-star, su ensalzamiento forzado como si fuese una banda legendaria (y mucho más costosa).

Yo soy DJ de club, aunque haya ido y disfrutado pinchando en multitud de festivales. Mi terreno, donde consigo hacer mi trabajo de manera más personal, es en un club. Hay una gran diferencia. El DJ de mega-festival es y seguirá siendo un espectáculo donde prima más la figura que lo que suena; es una carrera durísima para destacar levemente a cambio de muchas concesiones. Pero si hablamos de cultura de club, y es importante subrayar la palabra “cultura”, las cosas tienen que volver a su punto de origen.

Hoy en día cualquiera aprende a pinchar en dos tardes, la técnica se aprende rápido. La verdadera clave es el conocimiento musical que cada uno lleve en sí, para poder hacer una sesión que tenga un verdadero valor artístico y cultural y que sea mucho más que reproducir un simple playlist de Spotify con unos CDJ 3000. Sin importar cómo vas vestido o si bailas mientras pinchas.

EG: Tu faceta como DJ ha sido constante a lo largo de las décadas. Cuando estás frente a la pista, ¿qué buscas provocar realmente y cómo sabes que la conexión es auténtica?

Iván Smoka: Desde siempre la intención ha sido la misma, viajar. Que la música te lleve a lugares, a veces más cálidos, otras veces más fríos. Siempre con ritmo, con menor o mayor contundencia, pero con alma. Estoy un poco en contra de esta corriente de música plenamente física que hay en la actualidad, solo para el cuerpo. Y sí, me gusta incluir dentro de mi criterio elementos así en mis sesiones, pero son momentos.

La conexión siempre es auténtica, a veces con toda la pista, otras con la mitad o solo con 3 personas que me miran con esa complicidad, mientras el resto baila por inercia. Llega un momento en que para mí ir a pinchar a un evento es sinónimo de eso. Ya no hay excepciones después de 30 años pinchando.

EG: Compartes un camino creativo con Thaddeus X. ¿Qué encuentras en esa colaboración que potencia tu visión y qué has aprendido de trabajar tan de cerca con otro artista?

Iván Smoka: Lo mejor de juntarte con una persona que además de ser un gran amigo de hace muchos años, es al igual que yo, un gran loco de la música, es que nunca hay dos momentos repetidos. Él es una biblioteca de experiencias musicales que en ocasiones son paralelas a las mías, pero que en muchas otras son de otro planeta, así que trabajar juntos supone poder “jugar sin límite”, como decía antes.

Cualquier proyecto que empezamos puede acabar de un millón maneras, porque entre los dos tenemos ese millón de ideas o más, para dar forma a esa pieza. Había trabajado antes con otros artistas, pero no con esta conexión. Somos del mismo momento y lugar, así que nos unen muchas cosas a nivel creativo, pero cada cual con sus gustos, lo cual siempre es un aprendizaje.

EG: Si tuvieras que definir tu recorrido desde los noventa hasta hoy en una sola palabra, ¿cuál sería y por qué?

Iván Smoka: Ilusión.

Ha sido y será el motor de lo que hago. Es algo casi naïf, tener una ilusión clara y REAL, primero por pinchar en un club de Madrid, luego en un gran evento, la residencia en el club pequeño, luego en el grande, la ilusión de hacer música y ver tu disco fuera… Esas pequeñas metas que uno va alcanzando con constancia y mucho respeto. Esto ha definido estos 30 años, esa ilusión. A día de hoy sigue… y aquí estamos.

EG: ¿Cuál ha sido el consejo más inesperado o la lección más dura que te ha ayudado a mantenerte firme en esta industria durante tantos años?

Iván Smoka: La lección alguien me la explicó en su momento, pero realmente la aprendí al vivirla. Para mí, esto es una carrera de fondo, con lo cual hay momentos buenos y no tan buenos. Yo nunca quise subir alto y bajar rápido, mi intención era ir poco a poco y que la experiencia me sitúe, afianzando cada paso. Es normal que alguno de esos pasos me llevase a tropezar, pero la música siempre ha sido vida para mí. Así que me volvía a ilusionar y continuaba.

“Desde siempre la intención ha sido la misma, viajar. Que la música te lleve a lugares, a veces más cálidos, otras veces más fríos. Siempre con ritmo, con menor o mayor contundencia, pero con alma”

EG: Si pudieras hablar con tu versión de veinte años, justo cuando empezabas a abrirte camino, ¿qué le dirías en una sola frase?

Iván Smoka: Sigue así, fiel a ti mismo. Sin prejuicios y disfrutando al máximo, que esto es infinito.

EG: Mirando hacia adelante, ¿qué territorios creativos sientes que aún no has explorado y que te gustaría conquistar en los próximos años?

Iván Smoka: Mi gran ilusión en este momento es el proyecto que tengo junto a Thaddeus X, tanto en la producción como en nuestro sello Last Cat On Earth, donde llegarán muchas novedades próximamente. Nunca tuve un sello y menos de un modo tan serio y bien planeado, creo que vamos a poder transmitir toda nuestra locura musical al mundo.

Junto a eso, me gustaría poder explorar la composición de banda sonora. Espero que en algún momento me llegue la oportunidad.

El remix de Iván Smoka para ‘My Life’ ya está disponible vía Akbal Music Editions. Escúchalo y descárgalo aquí.

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